Cómo lograr que tus ideas generen comprensión
Hablar es expresar palabras; comunicar es lograr que aquello que queremos transmitir sea comprendido de una manera suficientemente cercana a nuestra intención. Podemos hablar mucho y, sin embargo, no conseguir que la otra persona entienda lo que realmente queremos decir.
El martes 26 de agosto se conversó amenamente sobre esta habilidad fundamental en las organizaciones y en la vida familiar, a través del espacio de webinar del programa PROCINCO. En el mismo se registraron 219 personas y participaron 137 representantes de empresas afiliadas a la AHM e invitados.
Este evento fue organizado por la Ing. Denia Ortega, Asesora del Componente Humano de PROCINCO e impartido por el Facilitador: Ariel Prieto, director de Prieto Consulting Services, la cual ofrece coaching para mejorar las habilidades lingüísticas en inglés.
Una comunicación clara requiere algo más que elegir palabras. Implica ordenar nuestras ideas, adaptar el mensaje y verificar que lo que dijimos fue comprendido.
Tres estrategias pueden ayudarnos especialmente:
1. Estructurar en la mente lo que vamos a decir
Antes de hablar, es útil detenernos unos segundos y preguntarnos: ¿qué quiero comunicar realmente? Organizar mentalmente la idea principal, los detalles importantes y aquello que podemos dejar fuera nos ayuda a expresarnos con mayor claridad.
No se trata de preparar un discurso perfecto, sino de tener una dirección. Cuando sabemos cuál es nuestro punto central, es más fácil evitar rodeos, contradicciones o información innecesaria.
2. Simplificar lo que decimos
Una idea puede ser compleja sin necesidad de expresarla de manera complicada. Simplificar no significa empobrecer el mensaje, sino hacerlo más accesible.
Podemos utilizar frases más cortas, palabras conocidas y ejemplos concretos. También podemos preguntarnos: ¿cómo podría decir esto de una manera más sencilla? Cuanto más claro sea nuestro mensaje, menos esfuerzo tendrá que hacer la otra persona para interpretarlo.
3. No asumir que los demás entienden
Uno de los obstáculos más frecuentes en la comunicación es creer que, porque nosotros entendemos lo que queremos decir, la otra persona necesariamente lo entenderá de la misma manera.
Cada persona escucha desde sus propias experiencias, conocimientos, emociones y referencias. Por eso, comunicar también implica comprobar cómo llegó nuestro mensaje. Podemos preguntar: “¿Me expliqué bien?”, “¿Qué entendiste de lo que te dije?”, “¿Cuál es el siguiente paso después de lo que has escuchado?” o simplemente prestar atención a la respuesta y aclarar aquello que sea necesario.
En definitiva, hablar depende principalmente de nosotros; comunicar implica también considerar a quien escucha. Una comunicación efectiva no consiste únicamente en decir lo que pensamos, sino en construir un puente entre nuestra intención y la comprensión de la otra persona.


